viernes 24 de junio de 2011

Un conflicto moral

Cuando visité por primera vez a un amigo con motivo de conocer a su niña recién nacida, tuve por primera vez noción de algo que está ocurriendo a muchas mujeres al momento de dar a luz. Es el hecho de que no están satisfechas con la forma en que son tratadas por el sistema de salud, cuando llega el momento de traer sus hijos al mundo. Muchas de ellas sienten que el proceso no es natural. Que médicos y enfermeras están más ocupados en prestar atención a monitores y procedimientos que en acompañar, atender y guiar a la madre que está pariendo a su hijo. Claro que cuando lo escuché por primera vez supuse que era un hecho aislado que ocurría puntualmente a una que otra mujer. Pero hace unas noches encontré un programa de TV que mostraba que a causa de esto, muchas mujeres están decididas a tener sus hijos por su cuenta, en su casa y sin ayuda profesional. Eso me creó un conflicto moral. ¿Hasta qué punto una mujer puede decidir respecto a la vida suya y de su hijo? En dichos programas ninguna o casi ninguna de las mujeres se planteaba el hecho que podrían haber complicaciones durante el parto y que no iban a tener ninguna asistencia. Abundaban pensamientos optimistas en que iban a parir con una gran sonrisa y que todo sería natural, indoloro y maravilloso. Pero, ¿Y si no es así? ¿Puede una mujer desde la subjetividad de vivir un embarazo mantener un pensamiento crítico que le permita anticipar futuras complicaciones que podrían ocurrir al momento del parto?
De inmediato no puede evitar pensar en los millones de mujeres que han muerto en el parto a lo largo de los siglos debido a la carencia de una medicina idónea para asistirlas.
Creo que en cualquier otra circunstancia aceptaría el principio que cada persona puede hacer con su cuerpo y con su vida lo que desee, pero no cuando hay alguien más que se verá afectado por esas decisiones y que además no tiene poder para emitir opinión y decir que desea. Eso no es posible, por más madre que sea. El niño no es su propiedad. No creo que pueda aplicarse el principio: " nadie más que una madre sabe que es lo mejor para su hijo". No todavía, más adelante sí.
Por eso creo que no debería permitirse partos fuera del sistema de salud, porque más allá de lo que la madre piense, deben tenerse todas las condiciones que maximicen la probabilidad de supervivencia de ambos, aun cuando no sea lo que la madre haya soñado. Ahora bien, poniendo un poco de buena voluntad, siempre es posible tratar mejor a la madre al momento de parir y permitir que ella pueda elegir al personal que la asistirá y la haga sentir más contenida en ese momento tan único y especial.

1 comentarios:

Marta Salazar dijo...

que se vengan a Holanda, en Holanda es todo natural... yo lo encuentro espantoso... prefieron los aparatos y la medicina moderna... Lo único es que la gente (médicos, enfermeras, matronas) podría ser amable y "humana" :)

un abrazo!