sábado 20 de agosto de 2011

Idea tonta pero no tanto....

Hoy me saldré del libreto habitual y dejo una película que no tiene muchos méritos pero me pareció graciosa y me sacó de un sábado bastante aburrido.



Aunque no lo crean, esta película me dejó pensando. Muchas veces creo que tenemos, como especie, un ego demasiado grande y demasiada fé en nosotros mismos. Si vemos lo que fue a fines del siglo XIX, se esperaba de nosotros grandes y maravillosas cosas en el siglo XX y lo que al final resultó fueron las más atroces carnicerías que el ser humano haya conocido.

Cuando vemos las aspiraciones que se tenían en los 70, había planes de misiones a Marte, que ya tendrían que haberse realizado pero que al final quedaron en nada por falta de presupuesto para investigación y desarrollo.

Cuando lo veo con detenimiento, creo que damos un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Por eso digo que la idea de la película es tonta pero no tanto si tenemos en cuenta lo que ocurre hoy día. Presenta la idea de que no todo lo que el ser humano hace y/o mejor dicho, lo que está dispuesto a financiar es realmente inteligente. En la película se propone un caso hipotético en que la raza humana tiene que elegir entre financiar la investigación que conduzca a hacernos más inteligentes o la alternativa de poner el dinero en algo superfluo(no diré qué es pero está relacionado con agrandar cierta area de la anatomía del hombre) y elige esto último. Y no está tan lejos. Si tenemos en cuenta la cantidad de dinero destinada a la estética, asombraría ver la cifra. Cuando se ve las cantidades de dinero puestas en la investigación de energías alternativas, veremos que en realidad, son monedas y no hay una seria intención de avanzar aceleradamente. ¡Por favor, seamos serios! Cuando se habla de rescatar a los bancos, casi que le damos un cheque en blanco y que pongan la cifra que quieran. Cuando se ve las cantidades que se aportan para la lucha contra el hambre o la reconstrucción luego de catástrofes naturales, los montos son simbólicos.

Creo que hay que tener fé en la especie humana(todavía no nos ganamos el derecho a escribirlo con mayúscula) pero no tanta. Al menos no hasta que hayamos probado que la merecemos.

1 comentarios:

Marta Salazar dijo...

tienes razón en tus reflexiones... un abrazo!